Venezuela enfrenta una de las peores catástrofes naturales de su historia reciente tras el doble terremoto de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudió la zona costera del país el pasado miércoles. De acuerdo con el más reciente informe oficial, el número de víctimas mortales ascendió a 1.943, mientras continúan las labores de búsqueda y rescate entre los escombros.
Las autoridades informaron que el estado La Guaira fue uno de los territorios más afectados por la emergencia, razón por la cual el Gobierno declaró la zona en estado de desastre y dispuso un amplio operativo con control militar para facilitar las tareas de atención y mantener el orden público.
El presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, señaló que el balance preliminar también deja 10.571 personas heridas, 15.866 damnificados y 22.619 ciudadanos que reciben atención médica en hospitales y centros asistenciales.
La magnitud de la tragedia podría ser aún mayor. Según estimaciones de las Naciones Unidas, hasta 50.000 personas podrían permanecer desaparecidas, mientras los organismos de socorro nacionales e internacionales intensifican las operaciones de búsqueda en las áreas más devastadas.
Equipos de rescate continúan removiendo escombros en edificios colapsados, viviendas destruidas y sectores urbanos gravemente afectados, en una carrera contra el tiempo para localizar sobrevivientes.
La emergencia ha generado una creciente preocupación internacional, mientras diversos países y organismos multilaterales evalúan el envío de ayuda humanitaria, personal especializado, equipos de rescate, medicamentos y alimentos para atender a la población afectada.
Las autoridades venezolanas mantienen el llamado a la población para seguir las recomendaciones de los organismos de emergencia y evitar el ingreso a estructuras que presenten daños, ante el riesgo de nuevas réplicas que puedan agravar la situación.






