La emergencia provocada por el terremoto del pasado 10 de agosto también dejó una profunda huella en comunidades indígenas del Valle del Cauca. Al menos 42 resguardos reportan afectaciones estructurales en sus viviendas y alrededor de 5.000 personas han resultado impactadas por la emergencia.
La magnitud de la tragedia se hace todavía más evidente en territorios donde las condiciones de acceso y las características de las viviendas dificultan la atención de las comunidades.
Entre los pueblos afectados se encuentran comunidades ubicadas en la zona del río San Juan, en Buenaventura, además de la comunidad Wounaan Nonam, Cocalito y Jooin Jeb, donde se reportan viviendas con daños estructurales y, en algunos casos, construcciones completamente destruidas.
La emergencia se extiende por diferentes municipios del departamento. Comunidades indígenas ubicadas en Buenaventura, El Dovio, El Águila, Ansermanuevo y otros municipios del norte del Valle enfrentan las consecuencias del movimiento telúrico.
De acuerdo con el reporte, cerca de 5.000 integrantes de comunidades y pueblos indígenas se encuentran afectados. Muchas familias han tenido que permanecer temporalmente en los propios resguardos, utilizando espacios disponibles como refugio mientras se determina el estado de sus viviendas.
El panorama es especialmente complejo para aquellas familias cuyas casas quedaron totalmente destruidas. Para ellas, el terremoto no solo significó perder un techo, sino también sus espacios de vida, pertenencias y, en algunos casos, sus medios básicos para enfrentar el día a día.
La situación exige una respuesta que tenga en cuenta las particularidades culturales y territoriales de los pueblos indígenas. No se trata simplemente de reconstruir viviendas: se requiere garantizar que la atención humanitaria llegue efectivamente hasta comunidades que, por su ubicación geográfica, pueden quedar aisladas o fuera del radar de las ayudas convencionales.
El terremoto volvió a recordar que la emergencia no termina donde termina la carretera. En las montañas, riberas y territorios indígenas del Valle también hay familias esperando ayuda.
Cinco mil personas, 42 resguardos y una misma pregunta: ¿cuánto tardará la reconstrucción en llegar hasta los territorios donde el desastre también derrumbó hogares y certezas?






