La justicia volvió a tocar la puerta del sindicato USE de Emcali y esta vez no fue para pedir permiso: ordenó arresto y multa contra sus directivos por un reiterado desacato a una tutela. Al parecer, cuando se trata de entregar información, hasta la memoria contable puede resultar víctima de una inesperada “inundación”.

La Sala determinó que habría existido dolo e intención de ocultar información relacionada con los dineros de los asociados, después de que los responsables del sindicato alegaran que los archivos contables habían sido destruidos por supuestas inundaciones ocurridas en 2024 y 2025.

Lo curioso —y aquí es donde el asunto comienza a oler a algo más que humedad— es que esas supuestas inundaciones habrían ocurrido justo antes de una inspección judicial a la sede de la Unión Sindical. Demasiada agua para tan poca casualidad, dirían los malpensados.

La nueva medida cobija a José Arday Carmona, actual cabeza del sindicato, quien deberá afrontar un mes de arresto y una multa de 1.600 Unidades de Valor Básico (UVB), cercana a los $20 millones.

Pero esta novela judicial no comenzó ayer. El 8 de abril de 2025 se abrió un primer incidente de desacato y, apenas unas semanas después, el 29 de abril, fue sancionado Harold Viáfara, quien entonces presidía el sindicato USE, con ocho días de arresto y una multa equivalente a 10 salarios mínimos.

Es decir, el desacato parece haberse convertido en una especie de tradición institucional: cambia el presidente, pero el problema sigue sentado en la misma silla.

La decisión judicial vuelve a poner bajo la lupa el manejo de los recursos de los afiliados y, especialmente, la explicación sobre qué ocurrió con los documentos contables que debían estar disponibles para la inspección.

Porque una inundación puede llevarse muebles, papeles y hasta computadores, pero cuando el agua aparece precisamente cuando llega la inspección, las preguntas empiezan a crecer como hongos después de la lluvia.

Ahora serán las autoridades competentes las encargadas de determinar las responsabilidades. Mientras tanto, en USE de Emcali parece que la cuenta pendiente no es precisamente la del agua: es la de explicar dónde están los papeles y, sobre todo, dónde están las respuestas.

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