El jefe de las disidencias de las Farc enfrenta ahora una medida de aseguramiento en cárcel y una batería de acusaciones que podrían complicar seriamente su situación judicial.
La justicia le cerró el paso a Alexander Díaz Mendoza, alias ‘Calarcá’, cabecilla de las disidencias de las Farc, luego de que un juez de control de garantías ordenara su medida de aseguramiento en centro carcelario, dentro de una investigación relacionada con el homicidio de seis firmantes del Acuerdo de Paz, ocurridos entre 2023 y 2025.
La decisión se conoce apenas un día después de que la Fiscalía reactivara las órdenes de captura contra varios de los principales cabecillas de las disidencias, entre ellos ‘Calarcá’.
El expediente judicial también lo relaciona, según la Fiscalía, con una decena de delitos, entre ellos homicidio agravado. Las acusaciones deberán ser demostradas dentro del proceso y será la justicia la encargada de determinar su responsabilidad.
El caso adquiere especial relevancia porque ‘Calarcá’ había sido uno de los hombres que se movieron durante la política de Paz Total del anterior Gobierno, escenario en el que varios grupos armados obtuvieron beneficios jurídicos y espacios de diálogo con el Estado.
Ahora el panorama cambió radicalmente: las órdenes de captura vuelven a estar activas y la cárcel aparece nuevamente en el horizonte judicial del jefe disidente.
La Fiscalía sostiene que existen elementos suficientes para avanzar contra el señalado cabecilla por graves hechos de violencia contra firmantes del Acuerdo de Paz.
El mensaje de la justicia es claro: los beneficios de una política de paz no significan carta blanca para delinquir ni inmunidad frente a los homicidios.
Y mientras en los despachos judiciales comienza otro capítulo del caso, para ‘Calarcá’ la situación parece haber dado un giro de 180 grados.
De los diálogos a los estrados; de los beneficios a la medida de aseguramiento. La paz política se acabó y ahora comienza el pulso con la justicia.






