La pelea ya no fue en los tribunales, sino en las redes y el escenario político. El presidente Gustavo Petro arremetió contra el exministro de Justicia Wilson Ruiz por asumir la defensa jurídica de Anggie Rodríguez, quien fue declarada insubsistente luego de denunciar presuntas irregularidades y hechos de corrupción dentro del llamado Gobierno del Cambio.

Pero el exministro no se quedó de brazos cruzados. Como en un partido de tenis, devolvió la pelota con fuerza y le recordó al mandatario las investigaciones y procesos que distintos organismos adelantan en su contra, mientras rechazó los señalamientos relacionados con una supuesta compra de votos para una aspiración al Senado.

Entre otras le recordó a Petro: no recurrí a pactos en las cárceles para que los criminales apoyaran mi candidatura y tampoco promoví el voto fusil en el país. Si realmente tiene pruebas de lo que afirma, preséntelas de inmediato ante la Fiscalía General de la Nación, si no las tiene, lo que corresponde es rectificar”

En la política colombiana, las respuestas ya no se dan con comunicados sino con «misiles» en X. Cada publicación parece un capítulo más de una serie donde nadie se declara derrotado y todos aseguran tener la razón.

Mientras unos hablan de corrupción, otros responden con expedientes. Mientras unos lanzan acusaciones, los otros contestan con procesos. Al final, el espectáculo continúa y los ciudadanos terminan como espectadores de una pelea donde abundan los golpes verbales, pero escasean las soluciones.

En este nuevo episodio de la política nacional, el «Gobierno del Cambio» y sus contradictores siguen demostrando que, cuando se trata de cruzar acusaciones, el teclado dispara más rápido que cualquier estrado judicial. Lo único claro es que el debate dejó de ser jurídico para convertirse en un intercambio de golpes políticos… y, como en el boxeo, cada esquina asegura haber ganado por nocaut

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