Iván Cepeda admite que no encontró irregularidades, pero sigue sin reconocer el preconteo: “No hay evidencia”

La política colombiana volvió a entrar en modo realismo mágico electoral. Esta vez, el candidato Iván Cepeda terminó reconociendo que no ha encontrado irregularidades en las elecciones presidenciales, aunque al mismo tiempo insiste en mantener dudas sobre el preconteo. Una especie de “sí, pero no”, muy al estilo de quien pierde las llaves, revisa toda la casa y aun así culpa al vecino.

“No hay evidencia”, terminó admitiendo el dirigente político al referirse a las denuncias que durante varios días alimentaron sospechas sobre un supuesto fraude electoral. Sin embargo, el reconocimiento de la ausencia de pruebas no fue suficiente para aceptar plenamente los resultados preliminares entregados por las autoridades.

El episodio dejó a muchos ciudadanos confundidos, intentando entender cómo se puede desconfiar de algo que, según las propias declaraciones del candidato, no tiene evidencia en contra. Una lógica política que parece salida de un tutorial avanzado de contradicción creativa.

Mientras tanto, organismos de control, observadores electorales y autoridades como la Procuraduría han reiterado que hasta ahora no existen indicios que comprometan la transparencia general de la jornada electoral. Pero en tiempos electorales, la sospecha suele tener más micrófono que las pruebas.

En redes sociales, las reacciones no se hicieron esperar. Algunos usuarios ironizaron señalando que el preconteo ahora entró en la categoría de “culpable hasta que se demuestre lo contrario”, mientras otros compararon la situación con un estudiante que revisa el examen, ve la nota y concluye que el problema no fue él sino la calculadora.

Analistas consideran que este tipo de mensajes terminan aumentando la polarización y debilitando la confianza ciudadana en las instituciones democráticas, especialmente en un país donde cada elección parece convertirse en una mezcla entre maratón política, serie de suspenso y campeonato nacional de teorías.

Por ahora, el país sigue esperando que la discusión electoral regrese al terreno de las propuestas y no al de las sospechas sin soporte, porque en Colombia últimamente algunos candidatos no necesitan pruebas para sembrar dudas; les basta con un micrófono y una transmisión en vivo.

Comentarios Facebook