La exconcejal y excandidata a la Alcaldía de Cali asumirá la dirección ejecutiva de la CCI Occidente, justo cuando la ciudad necesita menos discursos y más obras que no se las lleve ni el viento ni los temblores.

Diana Carolina Rojas Atehortúa volvió a aparecer en el tablero caleño, esta vez con una nueva responsabilidad: será la directora ejecutiva de la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI) Occidente, en un momento en que Cali y el suroccidente tienen una lista de pendientes que parece más larga que una promesa electoral.

La caleñísima, que fue concejal de Cali y candidata a la Alcaldía, regresa ahora a un escenario donde los ladrillos pesan más que los votos y donde las obras tienen la incómoda costumbre de exigir resultados. La CCI Occidente confirmó su llegada y destacó que su experiencia en relacionamiento institucional será clave para afrontar la recuperación y reconstrucción de Cali y la región.

Y aquí aparece el curioso giro de la historia: el mismo mundo político que la vio competir por el despacho del CAM ahora la recibe en una de las trincheras gremiales más importantes de la infraestructura regional.

Rojas, además, estuvo vinculada al proyecto “Cali 500 años”, iniciativa que le fue encomendada durante la administración del alcalde Alejandro Eder. Ahora cambia el tablero: de pensar la Cali del futuro a trabajar sobre la Cali que, en el presente, tiene demasiadas obras esperando turno.

Porque si algo tiene Cali es proyectos. Lo que a veces escasea es que los proyectos pasen de la carpeta a la calle.

La nueva directora llega, además, con la ciudad y el suroccidente enfrentando los efectos del sismo del pasado 10 de agosto y una agenda cargada de infraestructura pendiente. En ese escenario, la CCI tendrá que poner sobre la mesa inversión, reconstrucción, mantenimiento, contratación y ejecución.

Así que la pregunta ya no es solamente qué tan lejos llegará Diana Rojas, sino qué tan lejos podrán llegar las obras que ahora estarán bajo la lupa del gremio.

Porque en Cali ya hemos tenido suficientes “500 años” de planes, anuncios, diseños y primeras piedras. Lo que hace falta es que alguna vez la ciudad pueda celebrar algo más difícil: una obra terminada y funcionando.

La caleñísima regresó al ruedo. Y esta vez no llega con tarjetón electoral, sino con casco, planos y una agenda de infraestructura que promete dar más de un dolor de cabeza.

De candidata a la Alcaldía a directora de los que construyen la ciudad: cambió el cargo, pero el reto sigue siendo el mismo… convencer a Cali de que esta vez sí vienen las obras.

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