En medio del dolor, la emergencia y la angustia de cientos de familias que todavía buscan respuestas, Gustavo Petro volvió a abrir un frente de batalla, esta vez contra el alcalde de Pereira. El expresidente utilizó su cuenta de X para cuestionar las labores de búsqueda y rescate que se adelantan en la ciudad, nueve días después del terremoto que golpeó con fuerza a Colombia.
“Todavía hay gente viva bajo los escombros”, escribió Petro, para luego lanzar una fuerte acusación contra la administración municipal de Pereira. Según el exmandatario, el alcalde habría ordenado desalojar a rescatistas colombianos bajo el argumento de que pertenecerían a la denominada Primera Línea.
Una declaración que, en medio de una tragedia, cayó como gasolina sobre un terreno que ya estaba suficientemente incendiado.
La reacción no tardó en llegar. Andrés Santamaría, presidente de Asocapitales, cuestionó duramente al expresidente y le pidió prudencia frente a una situación que involucra vidas humanas, familiares desesperados y equipos de rescate que trabajan contra el reloj.
Su mensaje fue directo: “No incendie una tragedia”.
Santamaría pidió a Petro abstenerse de realizar acusaciones que, según señaló, pueden desinformar, dividir y aumentar el sufrimiento de las víctimas y sus familias.
Y es que en una emergencia de semejante magnitud, los escombros ya son suficientemente pesados como para agregarles encima toneladas de acusaciones políticas. La tragedia necesita coordinación, información verificada y rescate; no una nueva batalla de X.
Mientras los organismos de socorro continúan con las labores de búsqueda, la controversia política amenaza con robarle protagonismo a quienes realmente deberían estar en el centro de la escena: las víctimas, los desaparecidos y sus familias.
Porque en tiempos de terremoto, lo último que necesita Colombia es que mientras unos buscan sobrevivientes entre los escombros, otros busquen votos entre la tragedia.






