En Cali parece que sonó la música y más de uno salió corriendo a la pista. Como dice la popular canción, «patos al agua», porque la carrera por la Alcaldía ya empezó y el carril de salida está cada vez más congestionado.
Hasta ahora, seis concejales ya aparecen en la baraja de posibles aspirantes: Carlos Andrés Arias (Partido de La U), María del Carmen Londoño (Pacto Histórico), James Agudelo (Partido Liberal), Flower Rojas (Partido Verde), Roberto Ortiz (independiente) y Andrés Escobar (Centro Democrático).
El problema no es que haya muchos candidatos. En democracia todos tienen el legítimo derecho de aspirar. Lo verdaderamente interesante será descubrir quién tiene con qué sostener una campaña que promete ser una de las más disputadas de los últimos años.
Porque una cosa es tener ganas de ser alcalde y otra muy distinta es tener los recursos, los votos… o, mejor aún, las ideas para sacar a Cali de los problemas que arrastra en seguridad, movilidad, empleo, infraestructura y finanzas.
En política abundan quienes creen que una curul es trampolín automático hacia el Palacio Municipal. Sin embargo, los caleños ya no solo preguntan quién quiere gobernar; ahora también quieren saber qué propone, cómo lo hará y con qué equipo.
La competencia apenas comienza y todavía pueden aparecer más nombres. Lo cierto es que el escenario político se parece cada vez más a un bus en hora pico: todos quieren subir, pero no hay puesto para todos. Al final, será el voto ciudadano el que decida quién se queda en la orilla y quién logra cruzar el río rumbo a la Alcaldía.






