El actual representante a la Cámara y senador electo, Alejandro Ocampo, parece estar jugando una partida de ajedrez político con el calendario en la mano. Dice que esperará hasta noviembre para reunirse con el ya expresidente Gustavo Petro y definir si se lanza a la Alcaldía de Cali por el Pacto Histórico. Lo curioso es que, mientras la decisión se cocina a fuego lento, la ley sobre las inhabilidades también espera sentada en la mesa. Hay quienes recuerdan que los elegidos por voto popular que aspiren a gobernaciones o alcaldías, cuyos períodos coinciden con el cargo para el que fueron elegidos, podrían encontrarse con un muro jurídico antes que con una tarima de campaña.
Sin embargo, Ocampo asegura que ya hizo las consultas respectivas y que no tendría inconveniente alguno para aspirar. En política, como en el dominó, siempre aparece alguien que dice tener la ficha ganadora. Pero mientras unos leen la ley con lupa y otros con optimismo, el congresista parece aferrarse al viejo refrán de que «más vale pájaro en mano que cien volando». La pregunta es cuál es el pájaro: ¿la curul asegurada en el Senado o la ilusión de llegar al despacho de la Alcaldía? Porque si el ave resulta ser de papel, el vuelo podría terminar antes del despegue.






