A pocas horas de instalarse el nuevo Congreso de la República para el periodo 2026-2030, el panorama político deja un escenario de intensas negociaciones entre el Gobierno del presidente electo Abelardo de la Espriella y la oposición encabezada por el Pacto Histórico.
Aunque el Pacto Histórico se consolidó como la bancada individual más numerosa en el Senado, con 26 senadores, y cuenta además con 43 representantes a la Cámara, anunció oficialmente que ejercerá una oposición al nuevo Gobierno.
Del lado del Ejecutivo, la apuesta será construir una coalición con partidos como Centro Democrático, Partido Conservador, Cambio Radical, Partido de La U, Salvación Nacional y otros sectores independientes, lo que, en conjunto, le permitiría alcanzar una mayoría suficiente para impulsar su agenda legislativa. Sin embargo, las diferencias internas entre algunos de esos partidos podrían dificultar la consolidación de una bancada completamente unificada.
En el Senado, el Pacto Histórico obtuvo la mayor representación individual, seguido por el Centro Democrático, mientras que liberales, conservadores, Alianza por Colombia, Cambio Radical y otras colectividades completan una corporación altamente fragmentada. En la Cámara de Representantes también se mantiene un escenario similar, con el Pacto Histórico como la mayor bancada individual, aunque sin alcanzar por sí solo una mayoría.
De acuerdo con la conformación política conocida hasta ahora, el bloque que respaldaría al Gobierno podría superar el centenar de congresistas entre Senado y Cámara si logra mantener unida la coalición. En contraste, la oposición liderada por el Pacto Histórico contará con 69 congresistas propios (26 senadores y 43 representantes), además de buscar alianzas con otros sectores independientes para ejercer control político sobre las iniciativas del Ejecutivo.
La primera prueba de fuerza será la elección de las mesas directivas del Congreso, donde ya han quedado en evidencia las tensiones entre los partidos que respaldan al nuevo Gobierno y las diferencias dentro de la propia derecha, mientras el Pacto Histórico aparece como una bancada con capacidad para inclinar decisiones estratégicas en votaciones clave.






