Se acabó el viaje al espacio, al menos en el papel. El presidente Abelardo de la Espriella anunció que la denominada Fuerza Aeroespacial de Colombia volverá a llamarse Fuerza Aérea Colombiana. Una decisión que, más que un cambio de letrero, tiene sabor a ajuste de cuentas político con una de las transformaciones promovidas durante el Gobierno de Gustavo Petro.

El nuevo Gobierno comenzó a pasar la escoba por algunas de las decisiones simbólicas de la administración anterior. Y una de las primeras víctimas del borrador fue precisamente el apellido “Aeroespacial”.

De la Espriella fue categórico al anunciar que la institución recuperará su denominación tradicional: Fuerza Aérea Colombiana (FAC). La decisión fue comunicada durante la presentación de la nueva cúpula militar y coincide con una de las promesas que el mandatario había planteado durante su campaña.

La denominación Fuerza Aeroespacial Colombiana había sido adoptada en 2023, durante el Gobierno de Gustavo Petro, como parte de una reforma que buscaba ampliar el alcance de la institución hacia asuntos relacionados con el espacio, nuevas especialidades y capacidades aeroespaciales.

Pero ahora llegó el cambio de gobierno y, con él, el cambio de nombre.

Del espacio exterior a poner los pies en la tierra

La ironía política está servida: mientras el anterior Gobierno miraba hacia el espacio, el nuevo mandatario decidió que, por ahora, la Fuerza vuelva a concentrarse en algo bastante más terrenal: Colombia.

El asunto puede parecer simplemente semántico, pero tiene una fuerte carga política. Para el Gobierno de De la Espriella, recuperar el nombre histórico significa rescatar una identidad institucional que considera parte de la tradición de las Fuerzas Militares.

 

Y así, lo que en 2023 fue presentado como una modernización con mirada hacia el futuro, en 2026 termina convertido en otro capítulo de la conocida costumbre colombiana de cambiar nombres, logos y denominaciones cada vez que cambia el inquilino de la Casa de Nariño.

 

Petro la llevó al espacio; De la Espriella la aterrizó

La transformación impulsada por Petro pretendía que la institución no pensara únicamente en lo aéreo, sino también en capacidades relacionadas con el espacio y la órbita geoestacionaria.

De la Espriella, en cambio, decidió regresar al nombre que acompañó durante décadas a los aviadores militares colombianos.

La pregunta que queda sobre la mesa es si el cambio se quedará en el membrete o si también vendrá acompañado de una nueva estrategia institucional. Porque cambiar “Aeroespacial” por “Aérea” puede hacerse con una decisión administrativa; recuperar la seguridad del país, en cambio, requiere mucho más que borrar una palabra del uniforme y del papel.

Por ahora, el mensaje político es claro: el espacio tendrá que esperar. La Fuerza Aérea vuelve a tierra firme y el Gobierno quiere que sus resultados también aterricen en las calles y territorios de Colombia.

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