Angie Rodríguez, quien estuvo en el corazón del Gobierno Petro, le cobra al expresidente la supuesta deslealtad y pide al Congreso restringir su salida de Colombia

“No hay cuña que más apriete que la del mismo palo”, reza el viejo refrán. Y en el caso de Gustavo Petro, la frase parece haber encontrado destinatario.

Quien durante buena parte del Gobierno estuvo cerca del expresidente, Angie Rodríguez Fajardo, exdirectora del DAPRE y posteriormente vinculada al Fondo de Adaptación, pasó de acompañar la gestión gubernamental a convertirse en una de las voces que ahora cuestionan al exmandatario.

Su abogado elevó ante el Congreso una solicitud urgente para que se estudie la posibilidad de cancelar o restringir el permiso de salida del país de Gustavo Petro, argumentando la existencia de denuncias que, según sostiene, ameritan que el expresidente permanezca disponible para atender los requerimientos de las autoridades.

La petición se sustenta en las denuncias que Rodríguez ha presentado públicamente y ante las autoridades competentes sobre presuntas irregularidades, posibles conductas indebidas y hechos que, de acuerdo con su abogado, podrían tener relevancia penal y disciplinaria y habrían ocurrido durante su paso por la Casa de Nariño.

El representante jurídico también recordó que ante la Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes cursan denuncias contra Petro, razón por la cual considera necesario que se garantice su comparecencia ante las autoridades mientras avanzan las actuaciones correspondientes.

La situación tiene un ingrediente político difícil de pasar por alto. Rodríguez no es una desconocida en los círculos del petrismo. Durante su permanencia en el Gobierno estuvo cerca del núcleo de poder y tuvo protagonismo en escenarios oficiales, incluidos los consejos de gobierno transmitidos públicamente.

Fue, para decirlo en lenguaje de tarima, parte de quienes estuvieron en primera fila cuando había que aplaudir. Ahora, sin embargo, parece haber cambiado el libreto y las palmas fueron sustituidas por denuncias y solicitudes ante el Congreso.

El caso vuelve a poner sobre la mesa las tensiones internas que han rodeado al proyecto político de Petro. Las diferencias entre antiguos funcionarios y el expresidente han terminado convirtiéndose en denuncias que ahora deberán ser examinadas por las autoridades competentes.

Y aquí aparece el refrán completo: no hay cuña que más apriete que la del mismo palo.

Porque cuando la crítica viene de un adversario político, puede calificarse de oposición. Pero cuando llega desde alguien que estuvo dentro de la casa, conoció los pasillos del poder y compartió decisiones con quienes gobernaban, la pregunta inevitable es otra: ¿qué sabe quien ahora decidió hablar?

Eso sí, será responsabilidad de las autoridades determinar si las denuncias tienen fundamento y si existen méritos jurídicos para restringir la salida del país del expresidente.

Por ahora, la política colombiana vuelve a demostrar que en el poder los aplausos pueden ser temporales, pero las facturas políticas parecen llegar después de que termina la música.

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