La elección del Contralor de Cali ya no parece un proceso institucional; parece una novela de Corín Tellado escrita por un guionista de cine negro. Cada capítulo trae un personaje nuevo, un libreto diferente y un giro más enredado que el anterior.
Ahora aparece una nueva denuncia: según el abogado Julián Quintana Torres, habría un supuesto entramado en el que algunos concejales habrían financiado denuncias a través de terceros para sacar del camino a sus contradictores y mover las fichas de la elección del próximo contralor.
En esta historia ya no se sabe quién es el héroe, quién es el villano y quién hace de extra. Lo único claro es que el libreto cambia todos los días y el suspenso parece no tener final.
Mientras Cali espera un contralor que vigile los recursos públicos, el proceso parece más ocupado en producir escándalos que en garantizar transparencia. Entre denuncias, contraataques y conspiraciones, la elección dejó de parecer un concurso de méritos para convertirse en una pelea donde abundan los puñales políticos… aunque todos juren que llevan las manos limpias.
Si esto sigue así, el ganador no será el nuevo contralor, sino el escritor que algún día publique «Crónica de una elección enredada». Porque, por ahora, el único control que se ve es el del rating de esta telenovela política.






