La antigua mano derecha de Gustavo Petro y exembajadora Laura Camila Sarabia Torres quedó nuevamente en el radar de la Fiscalía, esta vez por el polémico episodio del polígrafo practicado a Marelbys Meza, exniñera de su hijo.
Una fiscal delegada ante la Corte Suprema de Justicia radicó una solicitud de audiencia de formulación de imputación contra Sarabia, a quien señala como presunta responsable de los delitos de abuso de función pública y constreñimiento ilegal agravado.
El caso vuelve a poner bajo los reflectores uno de los episodios más controvertidos que rodearon al entonces Gobierno de Gustavo Petro. El asunto, que comenzó con un procedimiento de polígrafo, terminó convertido en una tormenta política y judicial que ahora alcanza directamente a quien durante buena parte de esa administración fue considerada una de las personas más cercanas al mandatario.
La Fiscalía tendrá que sustentar ante un juez los elementos que respaldan su solicitud, mientras Sarabia tendrá la oportunidad de ejercer su defensa y controvertir las acusaciones.
El episodio demuestra que el pasado político también tiene memoria y, aparentemente, sabe dónde queda la Fiscalía.
Ahora el polígrafo ya no parece ser el protagonista de la historia. La pregunta que queda sobre la mesa es quién tendrá que responder por lo ocurrido y hasta dónde llegará la responsabilidad de quienes estuvieron detrás de aquel procedimiento.
De medir verdades con polígrafo, el caso pasó a medir responsabilidades ante la justicia. Y ahí, por ahora, nadie puede darse el lujo de salir “sin sudar”.






