Apenas se están guardando los afiches de las últimas elecciones y en los pasillos del poder ya comenzó la temporada de «calentamiento preelectoral». Porque en política no existe el fuera de temporada: apenas termina una campaña, empieza la siguiente.

En el Valle del Cauca la izquierda ya estaría haciendo cuentas y afinando estrategias para intentar conquistar dos de los principales trofeos electorales del próximo año: la Gobernación del Valle y la Alcaldía de Cali. Y entre murmullos de café, reuniones discretas y uno que otro «almuerzo casual», ya empieza a sonar una fórmula que despierta comentarios.

El nombre del exsenador Alexander López vuelve a aparecer como posible carta del Pacto Histórico para disputar la Gobernación, mientras que para la Alcaldía de Cali comienza a mencionarse al empresario Maurice Armitage, quien alguna vez se definió como un «empresario no capitalista», una frase que todavía provoca sonrisas, debates y más de una ceja levantada.

La eventual dupla resulta, cuando menos, curiosa. De un lado, un histórico dirigente sindical; del otro, un empresario reconocido que insiste en que el capitalismo no es precisamente su carta de presentación. Una alianza que podría resumirse con un viejo dicho: «ni tan de izquierda que espante a los empresarios, ni tan empresarial que incomode a la izquierda».

Claro que en política las etiquetas suelen durar menos que las promesas de campaña. Hoy los puentes se construyen donde ayer había trincheras y los antiguos contradictores descubren, de repente, que tenían más coincidencias de las que imaginaban.

Por ahora todo hace parte del terreno de las especulaciones, pero el solo hecho de que estos nombres ya circulen demuestra que la carrera electoral arrancó mucho antes del banderazo oficial. Porque si algo enseña la política colombiana es que las campañas comienzan cuando todavía no han terminado de contar los votos de la anterior.

Habrá que esperar si esta llave termina siendo realidad o si queda archivada en la larga lista de globos de ensayo que cada temporada electoral se lanzan para medir la temperatura del electorado. Lo cierto es que el ajedrez político ya empezó y las primeras fichas comenzaron a moverse… aunque algunos todavía insistan en decir que apenas están «conversando».

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