El Gobierno de Abelardo de la Espriella puso sobre la mesa su ambiciosa estrategia económica: la llamada “Economía Milagro”, liderada por el vicepresidente y ministro de Economía y Estrategia, José Manuel Restrepo, con la meta de llevar a Colombia a un crecimiento del 6 % del PIB.

La fórmula combina un enfoque promercado, reducción de cargas, impulso a la inversión privada y austeridad fiscal, con la intención de convertir el crecimiento económico en más empleo, productividad y oportunidades.

La hoja de ruta se sostiene sobre cinco grandes motores:

Colombia sin trabas, para reducir cargas, simplificar trámites y eliminar obstáculos burocráticos que frenen la creación de empresas y la inversión.

Talento para el futuro, con una mayor conexión entre educación, empleo e inteligencia artificial, especialmente para preparar a las nuevas generaciones para el mercado laboral.

Energía para crecer, mediante la recuperación de la exploración de hidrocarburos y minerales críticos, nuevos proyectos de generación energética y la reactivación de pilotos de yacimientos no convencionales, incluido el fracking, bajo normas ambientales.

Más inversión, más oportunidades, buscando dinamizar sectores como la agroindustria, construcción, infraestructura, vivienda, turismo y sistema financiero.

Y finalmente, Liberar el capital, con un portafolio de más de 170 proyectos destinado a atraer inversión nacional y extranjera por más de $600 billones.

La apuesta es enorme: hacer crecer la economía al 6 % sin disparar el gasto público. El desafío será convertir la “Economía Milagro” en resultados concretos y no dejarla convertida simplemente en otro milagro de PowerPoint.

Porque crecer al 6 % suena muy bien en el papel; ahora falta que el milagro también aparezca en el empleo, la inversión y el bolsillo de los colombianos.

 

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