Tras aceptar cargos y firmar un preacuerdo con la Fiscalía, Juliana Guerrero reconoció públicamente su responsabilidad por la obtención de títulos académicos falsos y aseguró que no pretende justificarse ni presentarse como víctima.
En una carta publicada en sus redes sociales, Guerrero manifestó su arrepentimiento por los hechos que dieron origen a la investigación penal y aseguró que asume las consecuencias de sus decisiones.
La joven sostuvo que su pronunciamiento no busca excusas ni victimización, sino reconocer el error cometido y afrontar el proceso judicial correspondiente.
La Fiscalía, sin embargo, fue contundente en su valoración del caso. La fiscal Jessica Montealegre señaló que Guerrero “tenía pleno conocimiento de la falsedad” de los títulos académicos, debido a que nunca cumplió los requisitos exigidos para su expedición.
El preacuerdo alcanzado con la Fiscalía contempla una pena máxima de tres años de prisión, además de una multa equivalente a 100 salarios mínimos mensuales legales vigentes y una inhabilidad de dos años y medio para ejercer cargos públicos.
El caso también involucra a Luis Carlos Gutiérrez Martínez, exsecretario general de la Fundación Universitaria San José, quien igualmente suscribió un preacuerdo con la Fiscalía y enfrentará la misma pena privativa de la libertad.
El episodio vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿hasta dónde puede llegar la ambición por acreditar en un papel lo que la realidad académica no puede demostrar?
Ahora Guerrero tendrá que demostrar que su “sinceramente arrepentida” no se queda solamente en una carta publicada en redes sociales, sino que se convierte en el primer paso para asumir las consecuencias de sus actos.




