Las denuncias realizadas por la exdirectora del Departamento Administrativo de la Presidencia (DAPRE), Angie Rodríguez, pusieron nuevamente en el centro de la controversia a Juliana Guerrero, una de las personas más cercanas al círculo de confianza del presidente Gustavo Petro y cuyo nombre ha sido mencionado en una serie de señalamientos sobre presuntas irregularidades dentro del Gobierno Nacional.
Rodríguez aseguró públicamente que Guerrero habría ejercido influencia en decisiones administrativas sin contar, presuntamente, con un cargo que le otorgara facultades para intervenir en asuntos relacionados con nombramientos, cambios de personal y procesos de contratación en distintas entidades del Estado.
Según la exfuncionaria, esa presunta injerencia se extendía a decisiones estratégicas del Gobierno, situación que, de ser comprobada por las autoridades competentes, podría representar un serio cuestionamiento sobre el manejo del poder al interior de la administración Petro.
Denuncias sobre un supuesto entramado de corrupción
Las declaraciones de Angie Rodríguez fueron más allá. La exdirectora del DAPRE afirmó que advirtió directamente al presidente Gustavo Petro sobre un supuesto entramado de corrupción en el que mencionó a Juliana Guerrero.
Asimismo, sostuvo que recomendó retirarla como representante del Ejecutivo ante el Consejo Superior de la Universidad Popular del Cesar, al considerar que existían circunstancias que debían ser revisadas por los organismos de control.
Hasta el momento, estas afirmaciones corresponden a denuncias públicas y deberán ser objeto de verificación por parte de las autoridades competentes.
Controversia por presuntos títulos académicos
Otro de los temas que rodean a Juliana Guerrero corresponde a denuncias sobre presuntas irregularidades relacionadas con algunos títulos académicos atribuidos a la funcionaria.
Aunque estos señalamientos han generado un amplio debate en la opinión pública, hasta la fecha no existe una decisión judicial que establezca responsabilidades sobre estos hechos, por lo que mantienen el carácter de denuncias.
La ruptura con Angie Rodríguez
La confrontación entre ambas exfuncionarias elevó aún más la tensión política cuando Angie Rodríguez aseguró haber recibido amenazas y manifestó públicamente que responsabilizaba por su seguridad a varias personas, entre ellas Juliana Guerrero.
Estas declaraciones hacen parte de un enfrentamiento público y tampoco constituyen una determinación judicial sobre los hechos denunciados.
Un nuevo frente de presión para el Gobierno
Las acusaciones contra Juliana Guerrero se suman a la serie de controversias que han acompañado al Gobierno Petro durante los últimos años y reabren el debate sobre los mecanismos de control dentro de la Casa de Nariño, especialmente frente a la influencia que pueden ejercer personas cercanas al poder en decisiones de alto nivel.
Mientras los organismos competentes establecen si existen méritos para abrir o avanzar en investigaciones, el caso continúa alimentando la discusión política sobre la transparencia, la contratación estatal y el alcance de la influencia de funcionarios y asesores dentro del Ejecutivo.
Por ahora, los principales señalamientos públicos que rodean a Juliana Guerrero se concentran en cuatro aspectos: la presunta influencia en nombramientos y contratación, un supuesto entramado de corrupción denunciado por Angie Rodríguez, presuntas irregularidades en títulos académicos y el conflicto público entre ambas exfuncionarias.






