El fenómeno de El Niño continúa consolidándose en el océano Pacífico con una intensidad superior a la prevista, según los más recientes pronósticos climáticos. Los expertos advierten que las condiciones seguirán fortaleciéndose durante los próximos meses, por lo que sus efectos podrían prolongarse durante el resto de 2026 e incluso hasta los primeros meses de 2027.
De mantenerse esta tendencia, el país podría enfrentar un incremento en las temperaturas, reducción de las lluvias en varias regiones y un mayor riesgo de incendios forestales, desabastecimiento de agua y afectaciones al sector agropecuario, especialmente en las zonas más vulnerables.
Las autoridades ambientales y los organismos de gestión del riesgo mantienen un monitoreo permanente de la evolución del fenómeno y hacen un llamado a las administraciones locales para fortalecer los planes de prevención y respuesta frente a los posibles impactos derivados de la temporada seca.
Entre las principales recomendaciones a la ciudadanía se encuentran el uso racional del agua, la prevención de quemas y fogatas en zonas rurales y forestales, así como atender los llamados de las autoridades en caso de alertas por incendios, deslizamientos o escasez del recurso hídrico.
Los especialistas señalan que, aunque el comportamiento definitivo dependerá de la evolución de las condiciones oceánicas y atmosféricas en el Pacífico, los modelos climáticos coinciden en que El Niño tendrá una presencia prolongada, lo que obliga a las autoridades y a la población a prepararse para enfrentar sus posibles consecuencias durante los próximos meses.






