Roger Mina pone sobre la mesa la compra de Salvajina, pero la pregunta es inevitable: ¿vale la pena vender una participación que produce dividendos para apostarle a una hidroeléctrica que exige inversiones, mantenimiento y cuentas claras?

La represa de Salvajina, inaugurada en 1985, cumple 41 años de operación. Pero, según el gerente de EMCALI, Roger Mina, la edad de una central hidroeléctrica no determina por sí sola su vida útil: con mantenimiento, modernización y una gestión adecuada, puede superar los 100 años de funcionamiento.

Dos billones en acciones frente a una apuesta energética

Mina destacó la oferta presentada a CELSIA Colombia para enajenar la participación del 18,6 % que EMCALI tiene en esa compañía, inversión valorada en cerca de $2 billones. Actualmente, según las cifras expuestas por el gerente, esa participación genera aproximadamente $40.000 millones anuales en dividendos.

La alternativa planteada es mirar hacia Salvajina. En un escenario conservador, la central podría generar ingresos anuales de $400.000 millones y un EBITDA cercano a $200.000 millones.

.Salvajina: ¿energía y agua para el Valle?

Otro argumento a favor de la operación es el valor estratégico del embalse. Según Mina, su control podría generar sinergias con la unidad de acueducto de EMCALI y contribuir a mejorar el acceso al agua potable de comunidades que históricamente han sufrido deficiencias en el servicio.

Ventajas de la integración (Generación + Distribución/Comercialización)

  • Seguridad y continuidad del suministro: Al producir su propia energía, la empresa reduce su dependencia de terceros en el mercado mayorista, lo que mitiga el riesgo de desabastecimiento o apagones locales.
  • Control de costos y estabilidad de tarifas: Al no tener que comprar toda la energía a precios fluctuantes de la bolsa o a intermediarios, puede trasladar costos más estables y competitivos a los usuarios finales.
  • Eficiencia operativa: Permite coordinar de forma directa la generación con la demanda de sus propios clientes, optimizando el uso de las redes de transmisión y distribución.
  • Respaldo legal y normativo: En marcos regulatorios como el colombiano (según el artículo 74 de la Ley 143 de 1994 y la Ley 142 de 1994), las empresas pueden integrar actividades de generación, distribución y comercialización, facilitando la transición hacia fuentes renovables propias

Para una empresa de servicios públicos como EMCALI, convertirse en generadora de energía puede representar una ventaja estratégica, financiera y operativa. No se trata solamente de producir electricidad: significa tener mayor participación en la cadena energética, diversificar los ingresos y, dependiendo de cómo se estructure el negocio, reducir la exposición a las fluctuaciones del mercado.

En el caso de la posible adquisición de la Central Hidroeléctrica Salvajina, en el Cauca, hay beneficios importantes que vale la pena analizar, pero también riesgos que deben calcularse antes de comprometer el patrimonio público.

Los principales beneficios de generar energía

  1. Diversificar y aumentar los ingresos

Una empresa que genera electricidad puede vender energía mediante contratos de largo plazo o participar en el mercado mayorista. Esto le permite tener una fuente adicional de ingresos, más allá de la distribución y comercialización de servicios públicos.

  1. Reducir la exposición al precio de la energía

Si EMCALI genera parte de la electricidad que necesita para atender a sus usuarios, podría reducir las compras a terceros y su exposición a ciertos cambios de precios. El beneficio real dependerá de cuánto produzca, cuándo lo haga y de los precios de sus contratos de compra y venta.

  1. Mayor seguridad energética

Contar con una central propia aporta capacidad de generación y puede fortalecer la gestión del suministro. Sin embargo, una hidroeléctrica depende de la disponibilidad de agua, de sus equipos y de las condiciones del sistema eléctrico; no garantiza por sí sola el abastecimiento permanente.

  1. Crear valor y financiar inversiones

Una central rentable puede producir flujos de caja para financiar modernización de redes, proyectos de expansión y mejoras del servicio. Pero para que eso ocurra, los ingresos deben superar los costos operativos, financieros, ambientales y de mantenimiento, además de las inversiones requeridas.

  1. Integrar generación, distribución y comercialización

EMCALI podría participar en más etapas de la cadena eléctrica y coordinar mejor sus compras, ventas y necesidades de suministro. Esa integración puede generar eficiencias, siempre que la administración de cada actividad sea transparente y financieramente sostenible.

¿Qué significaría esto para EMCALI con Salvajina?

Según la información publicada por Celsia, Salvajina tiene una capacidad instalada de 315 MW y una generación media anual cercana a 1.110 GWh. La eventual operación contempla explorar el intercambio de la participación accionaria del 18,06 % de EMCALI en Celsia Colombia por la central hidroeléctrica, sujeto a valoraciones independientes y aprobaciones correspondientes.

La principal ventaja potencial sería pasar de tener una participación accionaria que produce dividendos a controlar directamente un activo de generación eléctrica. Pero eso también implica asumir mayores responsabilidades operativas y riesgos.

Ser generador de energía puede fortalecer a una empresa de servicios públicos, pero no basta con adquirir una hidroeléctrica para garantizar menores tarifas, mejores servicios o más utilidades.

En el caso de EMCALI, la decisión debería demostrar que el valor económico de Salvajina supera el de los dividendos que se dejarían de recibir, una vez descontados los costos, las inversiones y los riesgos. Y, sobre todo, que el negocio no desvíe recursos indispensables para resolver las necesidades de acueducto, alcantarillado y modernización de las redes de Cali.

Comentarios Facebook