Parece increíble, pero es la cruda paradoja que deja el terremoto: mientras miles de caleños perdieron viviendas, bienes y tranquilidad, los beneficios aprobados por el Concejo terminan cobijando a toda la ciudad.
El Concejo de Cali aprobó el congelamiento de la tarifa del alumbrado público y emcali la suspensión temporal del corte de los servicios públicos para usuarios morosos. La medida, inicialmente planteada por 27 días, terminó extendiéndose para toda la ciudad.
Y ahí aparece la pregunta incómoda: ¿si el terremoto no golpeó a todos, por qué sus beneficios sí?
De acuerdo con las cifras planteadas en este debate, de los cerca de 860.000 usuarios de EMCALI, alrededor de 12.000 predios resultaron afectados por el terremoto. Es decir, una parte de los usuarios sufrió directamente las consecuencias de la tragedia, mientras que las medidas de alivio se aplican de manera general.
Porque una cosa es la solidaridad y otra muy distinta es repartir la solidaridad con calculadora de supermercado.
Los damnificados necesitan techo, alimentos, atención, reconstrucción y acompañamiento. Muchos todavía están tratando de recuperar lo que perdieron y buscando dónde pasar la noche. Ellos son quienes deberían estar en primera fila cuando se habla de ayudas y alivios derivados de la emergencia.
Pero aquí aparece el curioso mundo de la política: el terremoto fue selectivo con los daños, pero las medidas no fueron tan selectivas con los beneficios.
Y claro, nadie puede quejarse de que a los usuarios les congelen una tarifa o les den un respiro frente al pago de los servicios públicos. El problema está en otra parte: ¿era necesario aplicar el mismo beneficio a quien perdió su vivienda y a quien no perdió ni una baldosa?
Porque si la emergencia fue localizada, quizá los alivios también pudieron ser focalizados.
No es lo mismo estar buscando una ayuda humanitaria que estar buscando dónde pagar la próxima factura. No es lo mismo dormir en un alojamiento temporal que preocuparse porque el recibo llegue unos días después.
Lo que, si hizo la alcaldía y EMCALI, Como parte de las acciones para acompañar a las familias y sectores afectados por el terremoto del pasado 10 de agosto, la Alcaldía de Cali, bajo el liderazgo del alcalde Alejandro Eder, tomó decisiones para generar alivios económicos y responder a las necesidades de los caleños durante la recuperación de la ciudad. Entre estas medidas se encuentran alivios relacionados con el Impuesto de Alumbrado Público. En ese sentido, las viviendas y predios que hayan resultado colapsados por el sismo tendrán una exoneración del 100 % del impuesto mientras esté vigente la declaratoria de calamidad pública.
Los damnificados necesitan soluciones; los demás, solidaridad.
Y ahí está el verdadero debate: que la tragedia no termine convirtiéndose en una especie de “promoción para todos”, mientras quienes realmente perdieron su casa, sus pertenencias o a un familiar siguen esperando que la reconstrucción llegue hasta su puerta.
Porque al final, el terremoto movió el suelo, pero ahora la discusión es quién se beneficia del movimiento.




