En la política colombiana hay dos cosas que nunca descansan: las encuestas… y el sonajero ministerial. Apenas comienza a sonar la música del nuevo gobierno y ya aparecen más nombres que sillas disponibles alrededor de la mesa del Consejo de Ministros.

En las últimas horas han tomado fuerza varias versiones sobre quiénes podrían integrar el gabinete presidencial. Entre los nombres que más se mencionan están Elsa Noguera para el Ministerio de Transporte; Mauricio Gómez Amín para Comercio Exterior; Vivian Morales, cuyo destino estaría entre el Ministerio de Educación o la Cancillería; Indalecio Dangond para Agricultura; Fabio Arjona para el Ministerio de Ambiente y Wilson Ruiz como posible ministro de Justicia.

Como suele ocurrir en estos casos, en los corredores del poder hay más rumores que decretos firmados. Cada dirigente tiene su barra, sus padrinos y sus hinchas, mientras los analistas intentan adivinar quién llegará al gabinete y quién terminará agradeciendo «la confianza», pero desde la casa.

Dicen que armar un gabinete es como preparar un sancocho: todos quieren poner un ingrediente, pero si el cocinero no encuentra el punto exacto, el resultado puede dejar más indigestión que satisfacción. Y en política, cuando la receta falla, el primer plato que se rompe suele ser el de los ministros.

Lo cierto es que cada nombre genera expectativas y también interrogantes. Unos representan experiencia administrativa, otros equilibrio regional y varios responden al inevitable ajedrez político con el que todo presidente busca construir gobernabilidad. Porque una cosa es ganar las elecciones y otra muy distinta es administrar un país donde cada ministerio tiene más presión que una olla exprés.

Mientras tanto, el sonajero sigue sonando y los teléfonos no dejan de timbrar. En Bogotá hay quienes ya mandaron a planchar el traje para la posesión y otros que prefieren no desempacar la maleta hasta que salga el decreto oficial. Al fin y al cabo, en la política nacional el cargo no se tiene… hasta que aparece la firma en el Diario Oficial.

Por ahora, todo hace parte del tradicional desfile de nombres que antecede la conformación del gabinete. Porque en Colombia los ministerios todavía no tienen dueño, pero los rumores ya hicieron fila para reclamar oficina.

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