En política, como en los viejos refranes, hay escenas que parecen escritas para el humor. Y una de ellas podría resumirse en esta: el ratón cuidando el queso.

La Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes, encargada de investigar al presidente de la República, vuelve a estar bajo la lupa. De sus 17 integrantes, el petrismo cuenta con cinco representantes que respaldan al jefe de Estado, un dato que para sus críticos alimenta el debate sobre la independencia con la que deberán tramitarse las más de 200 actuaciones e investigaciones que han llegado a esa célula legislativa.

La controversia se intensificó tras la decisión de la presidenta de la Comisión, Gloria Arizabaleta, de suspender un proceso relacionado con el mandatario, una determinación que ha generado cuestionamientos desde distintos sectores políticos sobre la imparcialidad del trámite.

Como si el libreto necesitara un nuevo capítulo, la excongresista María Fernanda Cabal anunció que buscará que en Estados Unidos se investiguen las denuncias realizadas por alias «Pipe Tuluá» y alias «Otoniel», quienes han hecho señalamientos sobre una presunta financiación irregular de la campaña Petro Presidente. Esas afirmaciones han sido objeto de controversia y deberán ser verificadas por las autoridades competentes.

Mientras tanto, la Comisión de Acusación vuelve a cargar con el viejo apodo de «comisión de absoluciones», un calificativo que resurge cada vez que un expediente de alto perfil parece avanzar más lento que una fila en entidad pública.

Al final, más allá de las mayorías políticas y de los discursos de uno y otro bando, la credibilidad de las instituciones dependerá de que las investigaciones avancen con independencia, transparencia y respeto por el debido proceso. Porque cuando quien debe vigilar es visto como aliado del vigilado, la pregunta deja de ser quién cuida el queso… y pasa a ser quién vigila al ratón.

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