El Concejo de Cali vuelve a quedar bajo el reflector por el enredado proceso para elegir al Contralor Distrital. Y esta vez el asunto no viene precisamente con música de fondo: entre demandas, decisiones judiciales, cuestionamientos y actuaciones de organismos de control, el expediente sigue creciendo.

La polémica se remonta a 2025, cuando la Mesa Directiva dejó sin efectos el proceso de elección después de observaciones de la Procuraduría sobre posibles irregularidades en la convocatoria. Desde entonces, el concurso entró en una especie de “contraloría sin contralor”, mientras las decisiones administrativas y judiciales se cruzaban en el camino.

Y el asunto llegó a mayores. En julio de 2026, la Fiscalía había citado a los entonces integrantes de la Mesa Directiva de 2026, Daniella Plaza y Andrés Escobar, dentro de una investigación relacionada con el frustrado proceso de elección. Posteriormente, la Fiscalía canceló esa audiencia y trasladó la investigación a Bogotá, por lo que no existe una decisión penal definitiva contra ellos.

También existe una denuncia penal contra integrantes de la Mesa Directiva de 2025 por presuntas irregularidades relacionadas con el proceso. Es decir, el tema no terminó cuando se apagaron los micrófonos de las plenarias: siguió caminando por los despachos judiciales.

Uno de los episodios más llamativos fue el ausentismo de concejales durante las sesiones en las que debía avanzar la elección. El propio expediente judicial recoge cuestionamientos sobre la falta de asistencia de cabildantes y el retraso del proceso.

Ahora, con la llegada de octubre y el nuevo periodo ordinario de sesiones, la expectativa está puesta en las decisiones judiciales que puedan conocerse sobre los distintos procesos.

La pregunta que queda flotando en el ambiente político caleño es sencilla: ¿el capítulo del Contralor terminará solamente con un nuevo funcionario en el cargo o también traerá consecuencias jurídicas para quienes participaron en el accidentado proceso?

Por ahora, no hay condenas ni sanciones definitivas que permitan hablar de culpables. Pero una cosa sí parece clara: en el Concejo de Cali, el expediente del Contralor todavía tiene varias páginas por escribir… y algunas podrían leerse bastante incómodas en octubre.

 

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