Si algo no se le puede negar al presidente Gustavo Petro es la potencia de su motor… narrativo. Esta vez aseguró que Colombia «ya es productora y exportadora de carros eléctricos» y que antes «no exportábamos ni una bicicleta». El problema es que la industria automotriz le puso freno de mano a semejante acelerón.
Karol García, directora de la Cámara de la Industria Automotriz de la Andi, salió a recordar que, por ahora, Colombia no produce ni exporta vehículos eléctricos. Es decir, el anuncio presidencial llegó varios kilómetros antes que la realidad.
Parece que el mandatario sigue manejando con el GPS de las promesas. El mismo navegador que hace cuatro años trazó la ruta del famoso tren eléctrico elevado entre Barranquilla y Buenaventura, una obra que ayudó a despertar ilusiones y conquistar votos, especialmente en Buenaventura, pero cuyos pasajeros aún siguen esperando que llegue, al menos, la primera estación.
A este paso, Colombia podría convertirse en una potencia mundial… en proyectos que circulan más rápido en los discursos que en las carreteras. Porque mientras los carros eléctricos aún no salen de las fábricas nacionales, las declaraciones oficiales ya recorren el mundo a toda velocidad.
Al fin y al cabo, en política también existen los vehículos conceptuales: impresionan en la presentación, generan aplausos en el lanzamiento… pero nunca llegan al concesionario.






