Los jóvenes que alguna vez fueron presentados como la «reserva moral del cambio» hoy aseguran que terminaron convertidos en la «reserva del olvido». El romance político entre la llamada Primera Línea y el petrismo parece haber llegado a su capítulo final, con más reclamos que aplausos y con un libreto muy distinto al que prometía el denominado «gobierno del cambio».

La líder social del oriente de Cali, Elizabeth Serna, hizo un duro balance sobre la relación entre el Gobierno de Gustavo Petro, el Pacto Histórico y los jóvenes que protagonizaron las protestas durante el estallido social. Según afirmó, las promesas se quedaron en los discursos, mientras que el respaldo a quienes acompañaron ese proceso nunca llegó.

Serna sostuvo que hubo «mentiras, utilización e incumplimientos», y lamentó que tanto el Gobierno Nacional como los congresistas del Pacto Histórico hayan dado la espalda a quienes, en su momento, defendieron con vehemencia las banderas del proyecto político que hoy los gobierna.

La dirigente aseguró que muchos de esos jóvenes continúan enfrentando dificultades económicas, procesos judiciales y falta de oportunidades, mientras observan cómo las promesas de inclusión y respaldo fueron archivadas junto con los discursos de campaña.

Al parecer, el famoso «cambio» sí llegó, pero cambió de destinatarios. Los que antes eran invitados de honor en las plazas públicas hoy dicen que ni siquiera reciben respuesta cuando tocan la puerta de quienes ayudaron a llevar al poder. La política, una vez más, demuestra que algunos pasan de ser protagonistas de la fotografía a convertirse en el pie de página de la historia.

Porque en política hay amores que duran toda una campaña… y desencantos que sobreviven todo un gobierno.

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