Ernesto Samper y Juan Manuel Santos se quedaron por fuera de la fiesta. No hubo silla, ni tarjeta, ni la tradicional foto del «todos unidos por Colombia». Parece que esta vez el pasado quedó en la puerta y el portero tenía memoria histórica.
Dicen que las posesiones son actos de reconciliación, pero esta arrancó con un mensaje de esos que no necesitan discurso: algunos expresidentes fueron declarados «material no compatible» con la ceremonia.
En política hay invitaciones que abren puertas… y otras ausencias que cierran capítulos. Y, por lo visto, en Cali habrá alfombra roja, pero no para todos.
La lista de invitados a la posesión de Abelardo de la Espriella terminó siendo más exclusiva que un club privado. A Ernesto Samper y Juan Manuel Santos no les llegó la invitación… y, por lo visto, tampoco el código QR de ingreso.
Todo indica que en la Casa de Nariño estrenarán una nueva política de «depuración histórica»: el que no encaja con la foto oficial, simplemente no aparece en la foto.
Y si los rumores de pasillo son ciertos, la instrucción habría bajado desde el más alto nivel del comité organizador. Al fin y al cabo, cuando el anfitrión hace la lista, también decide quién entra al salón… y quién se queda mirando desde la acera.
Más que una posesión, parece un control de admisión con memoria política: «usted no está en la lista». Porque hay expresidentes que hacen historia… y otros que, al parecer, hacen fila sin que les abran la puerta.
En política, las invitaciones hablan… pero las ausencias suelen gritar mucho más.






