Desde Valledupar, el presidente Abelardo De La Espriella ratificó su respaldo a la Fuerza Pública y anunció una política de confrontación directa contra las organizaciones criminales que recurran al terrorismo, el secuestro, la extorsión o el narcotráfico.
Durante la activación de la Fuerza de Tarea Conjunta Urano, el mandatario afirmó que su Gobierno no contempla negociaciones ni reconocimiento político para estructuras que utilicen la violencia con fines ideológicos. “Con el terrorismo no hay contemplaciones, ni hay negociaciones, ni hay diálogo”, sostuvo.
Urano tendrá su base en Aguachica, Cesar, y reunirá capacidades del Ejército, la Armada y la Fuerza Aeroespacial, en coordinación con la Policía, organismos de inteligencia y la Fiscalía. La unidad buscará afectar las estructuras criminales vinculadas, entre otras actividades, al robo de hidrocarburos y golpear sus finanzas, redes de abastecimiento y corredores estratégicos.
La estrategia tendrá como uno de sus principales escenarios el sur del Cesar y zonas de conexión con el Magdalena Medio, Catatumbo y Norte de Santander. De acuerdo con la Presidencia, las operaciones estarán dirigidas contra toda la cadena del negocio ilegal de hidrocarburos, desde la extracción hasta el transporte y comercialización.
El presidente también cuestionó la posibilidad de otorgar carácter político a organizaciones que acompañen sus acciones criminales con discursos ideológicos. Su posición, según lo expresado durante el acto, es que delitos como el secuestro, la extorsión y el narcotráfico mantienen su naturaleza criminal independientemente de las justificaciones políticas que aleguen quienes los cometen.
Con la puesta en marcha de Urano, el Gobierno abre una nueva fase de su estrategia de seguridad en esta región del país, con una fuerza conjunta que, según reportes oficiales y medios nacionales, contará con alrededor de 1.200 integrantes.




