El presidente Abelardo de la Espriella presentó este jueves la nueva cúpula de las Fuerzas Militares, con un mensaje de mano firme frente a los grupos armados ilegales y las organizaciones criminales que operan en distintas regiones del país.

Durante un acto realizado en Barranquilla, el mandatario ratificó que la seguridad será uno de los principales ejes de su administración y anunció una reorganización del alto mando militar, acompañada de la reincorporación al servicio activo de algunos generales que habían sido retirados durante el Gobierno anterior.

La principal novedad es el nombramiento del mayor general Erick Rodríguez Aparicio como comandante general de las Fuerzas Militares. En la jefatura del Estado Mayor Conjunto estará el mayor general Carlos Carrasquilla Gómez.

Rodríguez Aparicio regresa al servicio activo después de haber sido apartado de la Subjefatura de Operaciones Conjuntas en junio, durante la administración de Gustavo Petro. Según el reporte citado, su salida se produjo después de advertir sobre presiones de disidencias de las Farc sobre comunidades de Meta y Guaviare con el propósito de influir en procesos electorales.

La renovación también alcanza a las diferentes fuerzas.

En el Ejército Nacional, la comandancia estará en manos del mayor general José Bertulfo Soto Sánchez, acompañado por el brigadier general Rodolfo Morales Franco.

La Armada Nacional será dirigida por el vicealmirante Javier Alfonso Jaimes Pinilla, con el mayor general Rafael Olaya Quintero como segundo comandante.

En la Fuerza Aérea, el mando estará a cargo del mayor general Juan Martínez Ossa, acompañado por el mayor general Juan Mosquera Dueñas. Además, el Gobierno ordenó recuperar la denominación tradicional de Fuerza Aérea Colombiana (FAC).

Mano firme y cero negociación

De la Espriella enfatizó que su política de seguridad estará orientada a recuperar el control territorial y combatir de manera directa a las organizaciones armadas ilegales.

El nuevo Gobierno también descartó, según lo expresado durante el acto, la posibilidad de negociar con organizaciones criminales, en contraste con las políticas de diálogo y paz que marcaron buena parte de la administración anterior.

El cambio de la cúpula militar representa así una de las primeras decisiones estratégicas del nuevo Gobierno en materia de seguridad y defensa.

El reto será mayúsculo: recuperar territorios, enfrentar las economías ilegales y reducir la capacidad de grupos como las disidencias de las Farc, el ELN y otras organizaciones criminales que mantienen presencia en diferentes regiones del país.

La nueva cúpula llega con una orden política clara: menos discurso y más resultados en el terreno. Ahora será la realidad de las regiones la que determine si el cambio de generales también se traduce en un verdadero cambio en la seguridad de los colombianos.

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