El Cauca parece estar jugando una peligrosa partida de “por aquí o por allá”: mientras los grupos armados ilegales mantienen la presión con atentados, el volcán Puracé vuelve a mostrar señales de actividad. Entre la violencia y la naturaleza, el departamento no gana para sustos.

El Servicio Geológico Colombiano (SGC) reportó un incremento en la actividad sísmica asociada al fracturamiento de roca de tipo volcano-tectónico en el área de influencia del volcán Puracé, que continúa en estado de alerta Naranja.

Desde las 4:20 de la tarde del sábado, se habían contabilizado 58 eventos sísmicos, un comportamiento que mantiene bajo vigilancia permanente a las autoridades y organismos de gestión del riesgo.

Pero mientras la montaña se mueve por razones naturales, la violencia vuelve a sacudir al Cauca por acción humana. Los grupos armados ilegales continúan activos en diferentes zonas del departamento, con acciones que mantienen en alerta a la población y a la Fuerza Pública.

El atentado registrado durante el fin de semana volvió a poner sobre la mesa la situación de seguridad de una región que lleva años atrapada entre el conflicto armado y las amenazas naturales.

Así, los caucanos tienen doble motivo para mirar al cielo: unos esperando que no caiga una bomba y otros rogando que no caiga ceniza.

Porque en el Cauca, lamentablemente, la tierra tiembla por naturaleza y la violencia se empeña en hacerla temblar por cuenta propia.

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