Mientras avanzan las demoliciones en Los Cámbulos, Cuarto de Legua y Guadalupe, la Administración Distrital busca pasar de la emergencia a una nueva etapa: la reconstrucción de las viviendas afectadas por el terremoto del 10 de agosto.

El alcalde de Cali, Alejandro Eder, informó que los equipos de ingeniería ya han visitado más de 4.000 de los 14.000 inmuebles que deben ser evaluados. Hasta ahora se han identificado 60 edificaciones que requieren demolición: tres ya fueron intervenidas y actualmente permanecen habilitados 10 frentes de trabajo.

De las 60 estructuras, 36 cuentan con aprobación del Consejo Distrital de Gestión del Riesgo, mientras otras 24 permanecen pendientes de este trámite. A este proceso se sumarán los edificios Arábico, Contranal, Archinie y Coral, cuyas demoliciones están previstas para los próximos meses.

Pero la demolición es apenas una parte de la recuperación. Ricardo Peñuela, secretario de Gestión del Riesgo, explicó que los propietarios de las edificaciones que no deban ser demolidas tendrán que asumir, de manera privada, los procesos de reforzamiento, reparación o estudios de vulnerabilidad y de suelo necesarios para garantizar la seguridad de las estructuras.

La meta de la Administración Distrital es comenzar cuanto antes la reconstrucción. Eder señaló que espera que a más tardar en diciembre comiencen las primeras obras en los edificios que resultaron afectados y que este proceso se adelante con el acompañamiento del Gobierno Nacional y los equipos de Gestión del Riesgo.

Mientras tanto, continúa la atención a las familias damnificadas. Según la Alcaldía, cerca de 9.000 familias ya recibieron las ayudas correspondientes al primer corte, mientras se espera la autorización de Gestión del Riesgo a nivel nacional para avanzar con los pagos del segundo.

La recuperación también contempla a quienes perdieron o vieron afectada su fuente de ingresos. Para ellos, la Administración informó la creación de un fondo de $10.000 millones, integrado con recursos del Distrito, la Cámara de Comercio y la Fundación WWB, que permitirá entregar capital semilla a microempresarios, empresas unipersonales y negocios informales afectados por el terremoto.

La emergencia todavía no termina, pero Cali intenta cambiar el verbo: de demoler a reconstruir.

 

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