En su segunda alocución como presidente electo, Abelardo de la Espriella afirmó que asumirá el gobierno en medio de un panorama que calificó como crítico, marcado por tres grandes desafíos: la corrupción, la situación fiscal y lo que denominó la «falsa paz».

Durante su intervención, el mandatario electo sostuvo que el país enfrenta una profunda crisis institucional y económica que, según dijo, será una de las principales prioridades de su administración. En ese contexto, aseguró que el Estado requiere medidas urgentes para recuperar la confianza ciudadana, sanear las finanzas públicas y restablecer la seguridad.

De la Espriella fue especialmente crítico con la administración saliente del presidente Gustavo Petro, al señalar que, en su opinión, «ha sido el gobierno más corrupto de la historia del país». El presidente electo afirmó que esa presunta corrupción habría debilitado las instituciones y afectado el manejo de los recursos públicos.

Asimismo, cuestionó la política de paz impulsada por el gobierno saliente, calificándola como una «falsa paz» y asegurando que, lejos de reducir la violencia, permitió el fortalecimiento de estructuras criminales en varias regiones del territorio nacional.

El mandatario electo anunció que en los próximos días dará a conocer las primeras medidas de su gobierno para enfrentar estos tres frentes, con énfasis en la lucha contra la corrupción, el equilibrio de las finanzas públicas y una nueva estrategia de seguridad.

Las declaraciones de De la Espriella se producen en medio de un ambiente de alta expectativa política y seguramente generarán reacciones tanto de los sectores que respaldan su elección como de quienes defienden la gestión del gobierno saliente.

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